El día amaneció como un sorteo, busqué entre los recuerdos lo que había apostado.
El honor era en mi un capricho mas fuerte que el de mis hijos, permitiendo que cada uno hiciera valer su rumbo.
Me busca la necesidad como yo me escapo de ella y trato de herir cada mirada de asombro, para que lo complejo de existir aplauda mi migración espontánea.
